La campana sonaba como siempre, unos suaves golpecitos en el instrumento metálico; pero esta vez no sólo era frío el sonido, también lo era el ambiente. Un fantasma acababa de aparecer en forma de puño volando como una mariposa, y picando como una abeja sobre el rostro de un hombre antaño imponente, que ahora no era más que un cuerpo inerte que apenas se mantenía en pie, totalmente inconsciente de lo que sucedía a su alrededor. El fantasma había sido fugaz, más rápido que un parpadeo, pero acababa de grabar a fuego un nombre en el casi inquebrantable muro de la Historia: Muhamad Ali.
Muhammad Ali, cuyo nombre de nacimiento era Cassius Marcellus Clay, nació un 17 de enero de 1942 en Louisville hijo de Cassius Marcellus Clay y de Odessa Gary Clay y aquel día nadie parecía sospechar lo que el destino había preparado a aquel bebé inocente e insignificante; pero un hombre no nace grande, debe hacerse grande uno mismo, y así comienza la historia del más grande.
Sus comienzos en el mundo del boxeo tuvieron como protagonistas a Joe Martin, el jefe de policia de Louisville que le inició en el boxeo y Fred Stoner, con el que ganó sus primeros títulos como boxeador, comenzando así su exitosa carrera como púgil.
Con este último entrenador continuó hasta que se hizo profesional, cabe destacar que en este periodo obtuvo la medalla de oro olímpica en peso semipesado.
Pronto comenzaría su carrera profesional bajo las órdenes de Angelo Dundee, un famoso entrenador que entrenaría a más campeones del mundo como Ali; ganando sus primeros combates obteniendo la asombrosa marca de 19-0, 15 de ellos por nocauts
Rápidamente el púgil alcanzó la fama por sus grandes resultados, su extraño estilo que él definía de la siguiente forma: ‘’Me muevo como una mariposa, pero pico como una abeja’’; y su constante chulería: “Soy guapo, rápido y nadie puede ganarme”, así como los insultos a sus rivales: “Joe Frazier es demasiado feo y tonto para ser campeón. El campeón del mundo debe ser listo y guapo, como yo”; y los poemas que les dedicaba antes de los combates en los que decía en que ronda los iba a noquear.
De esta forma, Ali se convirtió en aspirante al título de los pesos pesados, y aunque nadie daba nada por el joven Muhammad, este consiguió arrebatarle el título al poderoso boxeador Sonny Liston. Alí era un depredador en el ring y acechaba a su presa con paciencia hasta noquearla; ahora su presa era algo más que un simple hombre, la inmortalidad lo esperaba al final de un camino en el que tendría que abrirse paso con sus puños de acero.
Más tarde Sonny Liston fue noqueado por Ali en el primer asalto en la revancha por el título de los pesos pesados y que al poco tiempo perdería por negarse a ir a la guerra de Vietnam.
Recuperó su título ante Joe Frazier, para después embarcarse en una empresa legendaria, derrotar al imparable George Foreman, que venía de machacar a Frazier; todo el mundo daba por segura la derrota de Alí, pero los deportistas que quieran ser inmortales deben saber encontrar luz en la total oscuridad, y eso fue lo que hizo Muhammad derrotando a Foreman con el rope a dope, técnica que consiste en ponerse contra las cuerdas y dejarse golpear por el rival, evitando golpes peligrosos, y consiguiendo así cansar al contrincante para finalmente noquearle.
Finalmente, Alí acabaría su carrera obteniendo notables victorias y por último perdiendo su título ante Leon Spinks; dejando un increíble registro de 56 victorias, 37por nocaut, y tan sólo 5 derrotas
Tras su retirada Alí libra con dureza y valentía su más difícil batalla, contra el parkinson.
Ken Norton dijo de él: “El boxeo debe más a Ali, que el propio Ali al boxeo”
Nada más que decir, dejemos que el más grande hable sobre el ring.
"Busco la inmortalidad y estoy a un paso de ella" – Muhammad Alí
Wallace
Finalmente, Alí acabaría su carrera obteniendo notables victorias y por último perdiendo su título ante Leon Spinks; dejando un increíble registro de 56 victorias, 37por nocaut, y tan sólo 5 derrotas
Tras su retirada Alí libra con dureza y valentía su más difícil batalla, contra el parkinson.
Ken Norton dijo de él: “El boxeo debe más a Ali, que el propio Ali al boxeo”
Nada más que decir, dejemos que el más grande hable sobre el ring.
"Busco la inmortalidad y estoy a un paso de ella" – Muhammad Alí
Wallace
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